Badiraguato, 08 de abril de 2026.- Un juez federal vinculó a proceso a 13 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) por el homicidio de dos niñas de 11 y 7 años, identificadas como Leidy Rojas y Alexa Medina. La resolución fue emitida el 6 de abril de 2026 por el juez Josué Noé Egure Yáñez, adscrito al Centro de Justicia Penal Federal con sede en Los Mochis, Sinaloa.
Los hechos ocurrieron el 6 de mayo de 2025 en la comunidad de La Cieneguilla, dentro del municipio serrano de Badiraguato. Según la investigación, alrededor de las 14:00 horas, un convoy de tres vehículos del Ejército Mexicano, pertenecientes al 42º Batallón de Infantería con sede en Guamúchil, abrió fuego sin previo aviso contra una camioneta familiar. Los militares dispararon al menos 119 veces contra el vehículo en el que se desplazaba la familia con destino a la escuela, tras haber dado media vuelta al encontrar el camino bloqueado.
Además de las dos niñas fallecidas, resultaron heridos otros dos menores, Silvia y Gael Medina, de 14 y 12 años, así como los padres de una de las víctimas. La Fiscalía General de la República (FGR) acusaba a los uniformados de homicidio por el caso de las niñas, y de homicidio en grado de tentativa por el caso de los otros dos menores y los padres heridos. Las órdenes de aprehensión en contra de los 13 militares se ejecutaron y las víctimas fueron notificadas el 31 de marzo de 2026.
El juez dictó el auto de vinculación a proceso bajo la figura del dolo eventual, desestimando los argumentos presentados por la defensa. Los abogados de los militares argumentaron que sus defendidos dispararon porque creyeron de forma equivocada que enfrentaban una amenaza real, sosteniendo que “no podía evitarse en ese momento” y que “actuaron en un contexto de violencia en el Estado de Sinaloa, bajo un estado de alerta y nerviosismo”.
De manera paralela al proceso civil, la jurisdicción militar abrió una investigación sobre los mismos hechos. Inicialmente, las autoridades informaron que la familia había sido víctima de un fuego cruzado entre militares y criminales; sin embargo, los testimonios de los supervivientes indicaron que no hubo ningún enfrentamiento. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) acompaña a la familia en el litigio.
