Por Redacción
Ciudad de Mexico, 06 de agosto de 2026.- La consciencia es definida como un estado personal, íntimo y subjetivo. Ante la interrogante de si un ingenio artificial podría poseerla, se señala que, de ser consciente, podría comunicarlo mediante escritos en una pantalla o hablando, de manera similar a como lo hace ChatGPT.
Para determinar la existencia de este estado, investigadores como Marcelo Massimini, de la Universidad de Milán, han desarrollado un procedimiento comparable a ir pelando las sucesivas capas de una cebolla. La primera capa consiste en observar la conducta del sujeto cuando se le solicita realizar una acción específica, como apretar dos veces el puño de una mano.
Otro método dentro de esta etapa inicial es llamar al paciente por su nombre para verificar si gira la cabeza hacia quien lo llama. Si no hay respuesta motora evidente, la segunda prueba implica pedirle que imagine una actividad, por ejemplo, que está jugando al tenis.
El objetivo es observar si dicha imaginación produce activación en regiones relacionadas del cerebro, como la corteza premotora. Esta activación, la cual es detectable con técnicas como la electroencefalografía (EEG), serviría como prueba de que el sujeto es consciente.
En el caso de que tampoco se produzca dicha activación, el siguiente paso consiste en presentar al sujeto estímulos más complejos de cualquier modalidad sensorial. Estos estímulos buscan inducir pensamientos y actividad mental y neuronal relacionada en diferentes partes del cerebro.
La cuarta y última prueba del procedimiento consiste en aplicar al cerebro del paciente un pulso de energía electromagnética (EEM). Posteriormente, se registra con EEG la respuesta del conjunto del cerebro para evaluar su estado de consciencia.
