Por Redacción
Ciudad De México, 21 de marzo de 2026.- La violencia contra menores en México alcanzó cifras críticas durante los primeros meses del año, con un registro de 47 muertes violentas de niños y adolescentes solo en el primer trimestre de 2026, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Este panorama desolador ha detonado una respuesta social masiva, evidenciada por la movilización de aproximadamente 2,000 personas bajo la campaña ‘Con nuestros niños no’, que busca exigir acciones concretas ante la impunidad y el crimen organizado.
La atención pública se ha centrado en casos emblemáticos que exponen la gravedad de la situación en diferentes entidades. En Sinaloa, el caso de Ricardo Mizael, un adolescente de 15 años, figura entre las víctimas reportadas, mientras que en Ciudad Juárez, Chihuahua, la desaparición y posterior hallazgo del niño Eitan Daniel ha marcado la agenda informativa. Como parte de las investigaciones relacionadas con este último caso, autoridades han detenido a cinco personas, entre las que se incluye la madre del menor, lo que ha generado un clima de tensión y demanda de justicia por parte de colectivos de búsqueda.
La investigación también señala la presencia de hallazgos macabros en Guanajuato, específicamente en Villagrán y Mexicanos, donde se han localizado restos humanos en pozos de riego, aunque las fuentes disponibles no especifican la fecha exacta de estos descubrimientos ni el número total de cuerpos recuperados. Medios como Debate, Latinus y Milenio han documentado estos eventos, vinculándolos con el modus operandi de grupos delictivos, aunque las autoridades judiciales no han confirmado oficialmente dicha conexión en los reportes consultados.
Las cifras del SESNSP reflejan una tendencia alarmante que abarca no solo a Sinaloa y Chihuahua, sino también al estado de Guanajuato, regiones que históricamente han presentado altos índices de inseguridad. La movilización ciudadana de 2,000 participantes demuestra un rechazo social creciente ante la utilización de menores como colaterales o objetivos directos en la guerra entre facciones criminales y contra las fuerzas del Estado.
Ante la falta de información oficial detallada sobre las horas de los eventos y la confirmación judicial de la autoría intelectual de estos crímenes, los colectivos de búsqueda continúan presionando para que se esclarezcan los hechos. La sociedad mexicana enfrenta así un inicio de año marcado por el duelo y la exigencia de protección efectiva para la infancia, ante un escenario donde la violencia parece no distinguir edades.