Por Redacción
Ciudad De México, 29 de julio de 2026.- Los niños y adolescentes migrantes asentados en campamentos informales en México padecen estigmas sociales que les generan desconfianza hacia las autoridades del país debido al miedo a sufrir violencia o ser detenidos. Esta situación fue denunciada el martes 28 de julio de 2026 por la organización global Plan Internacional, tras presentar la investigación titulada ‘Vivencias y percepciones desde la voz de niñas, niños y adolescentes en situación de movilidad en México’.
El estudio es resultado del trabajo realizado con 136 niños y adolescentes migrantes en campamentos ubicados en los estados de Chiapas, Chihuahua y Ciudad de México. Laura Mora, investigadora de la Universidad Iberoamericana, afirmó que “México ha pasado de ser un país de tránsito a un lugar de ‘estancia prolongada’ para los menores migrantes”.
Según los datos presentados, la mayoría de los menores migrantes proceden de Venezuela, con más del 36 %, mientras que Cuba y Honduras se sitúan como el segundo y tercer país de origen, respectivamente. La investigadora señaló que entre esta población persisten “barreras” para regularizar su situación, a la vez que les “atraviesan” estigmas o estereotipos de que la “autoridad es mala”.
Mora explicó que estas circunstancias se producen sobre todo en los asentamientos informales, donde “puede haber un mayor riesgo de violencia”. Asimismo, aseguró que en los menores persiste el temor a la “detención” por su situación irregular, así como al “trabajo infantil”. La experta advirtió: “Sobre todo los niños venezolanos y los niños colombianos fueron los que más reportaron (…) temas de discriminación por origen nacional, entonces creo que hay una labor importante que hacer”.
La investigación también destaca “buenas prácticas” de México en la integración de migrantes, como los albergues de la capital, programas de educación en Chiapas o iniciativas en Chihuahua que atienden la nutrición de los menores. Entre los testimonios proyectados figura el de Ulises (nombre ficticio), de 11 años, quien definió el trayecto que hizo desde Honduras junto a su familia como un “proceso muy largo”, en el que cruzaron “puentes y ríos”.
Ulises explicó: “Fue mucho dinero que nos quitaron para venir acá”, y aclaró que tuvieron que cambiar su plan inicial y quedarse en México en lugar de migrar hasta Estados Unidos. Gonzalo Rivera, representante de Plan Internacional México, mostró su confianza en que la investigación sirva para “fortalecer el diálogo” en favor de los menores.
Rivera añadió que “los hallazgos que hemos compartido nos recuerdan que detrás de cada decisión pública (…) hay niñas, niños y adolescentes que necesitan respuestas oportunas, integ”.
