Por Redacción
Barcelona, 23 de julio de 2026.- La extraña terapia a la que se sometía la familia Andic antes de la muerte del padre, Isak, se ha colocado en el centro del proceso judicial que investiga al primogénito, Jonathan Andic, como presunto autor de la muerte de su fundador durante una excursión a la montaña de Montserrat. Para mejorar la deteriorada relación paternofilial, la familia había recurrido a los servicios de Julia Lüderwaldt, una terapeuta no colegiada que empleaba un método de “confrontación dialéctica” tan límite que contemplaba incluso, según una testigo, una experiencia extrema en un barranco.
El método aplicado carece de evidencia científica, una situación que alerta a los expertos sobre los riesgos de abrazar pseudociencias para resolver conflictos familiares. Teresa Bobes, presidenta de la Sociedad Española de Psicología Clínica (SEPC-ANPIR), afirmó: “Una psicoterapia puede provocar efectos adversos si está mal indicada o mal realizada. Puede reactivar traumas, generar culpa, provocar conflictos, deteriorar relaciones familiares o retrasar el acceso a tratamientos validados”.
En la misma línea, Antoni Ramos Quiroga, jefe de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron y presidente electo de la Sociedad Española de Psiquiatría, declaró: “Hay iluminados que crean una técnica que no han testado y dicen ‘yo creo que funciona’. Pero en medicina esto no vale. Las cosas mal hechas pueden hacer daño”. La muerte de Isak Andic sigue sin resolverse mientras se analizan estas dinámicas previas al fatal desenlace.
Entre las pruebas filtradas al caso se encuentra la llamada que hizo Jonathan Andic al 112 avisando de que su padre había caído por un barranco, así como mensajes de texto intercambiados entre padre e hijo en 2024 donde él le decía: “No me extraña que pensaras que era capaz de matarte”. Estos elementos han complicado el panorama jurídico y mediático que rodea al suceso.
Los periodistas Rebeca Carranco y Jesús García Bueno, quienes han seguido el caso, han reflexionado sobre la complejidad del mismo. García Bueno declaró: “Es verdad que este es un proceso que se está viviendo también muy en la opinión pública. O sea, hay una batalla jurídica, pero también una batalla por el relato y es en ese contexto que cada cual intenta también jugar sus cartas”.
Por su parte, Carranco señaló el impacto emocional de las evidencias sonoras: “A mí me impresionó escuchar el audio de la llamada de Jonathan Andic al 112 el día que su padre cayó por el precipicio. Por el estado de desesperación en el que él pide ayuda… Y lo que se busca es que cada uno pueda fabular sobre si es un audio completamente exculpatorio o si está siendo un actor”.
