Teherán, 06 de abril de 2026.- Israel bombardeó Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo, ubicado en Irán, en medio de una escalada bélica que, según autoridades iraníes, ha dejado 2,076 muertos, incluidos 216 menores de edad. Entre las víctimas confirmadas se encuentra Majid Jademi, jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria, quien falleció en un ataque perpetrado por Estados Unidos e Israel durante la madrugada de este lunes, calificado por Teherán como un “ataque criminal terrorista del enemigo estadounidense-sionista”.
La Media Luna Roja iraní informó que los bombardeos han destruido o dañado más de 100,000 edificios civiles, casi 40,000 de ellos en la capital. Por su parte, los ataques de Israel y EE.UU. se han cobrado 34 vidas específicas reportadas en contextos recientes, entre ellas las de siete niños. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró: “Los líderes de Irán viven con la sensación de ser perseguidos. Seguiremos cazándolos uno por uno”.
Pese a la violencia, Estados Unidos e Irán han recibido un borrador de plan para poner fin en dos fases a una guerra que cumple 38 días: primero, un alto el fuego inmediato y, después, un acuerdo de paz integral. Según el medio Axios, ambos países, junto con un grupo de mediadores regionales, debaten los términos de un posible alto al fuego de 45 días. Las negociaciones se llevan a cabo a través de mediadores paquistaníes, egipcios y turcos, así como mediante mensajes de texto intercambiados entre el enviado de Donald Trump, Steve Witkoff, y el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi.
Sin embargo, la postura iraní se mantiene firme frente a las presiones estadounidenses. Donald Trump extendió un ultimátum a Irán para desbloquear el estrecho de Ormuz hasta el martes 7 de abril (miércoles en horario iraní), amenazando con desatar “el infierno” atacando infraestructuras energéticas y puentes si vence el plazo. Esmail Baghaei, portavoz iraní de Exteriores, subrayó que “las negociaciones son incompatibles con ultimátums y amenazas de crímenes de guerra”, añadiendo que su exigencia es “el fin de la guerra impuesta, junto con garantías de que este ciclo nefasto no se repetirá”.
Un alto cargo iraní declaró a Reuters bajo anonimato que no reabrirán el estrecho de Ormuz a cambio de un alto el fuego temporal. El comando de la Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria aseguró que el estrecho “jamás volverá a ser como era” y reveló que Irán está preparando una ley para imponer un sistema de pago de peajes a los buques que quieran cruzar la zona estratégica.
En el ámbito diplomático europeo, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, aseguró que no ve “una posibilidad real” de establecer una labor de mediación en la guerra. España declinó participar en una cumbre convocada por Reino Unido sobre el estrecho de Ormuz, y Albares afirmó que “España no va a estar en ninguna reunión en la que se pueda debatir cualquier tipo de intervención, de fuerza o de seguridad que pueda escalar esta guerra”. No obstante, la negativa de España a que Estados Unidos utilice sus bases de uso conjunto y su espacio aéreo para operaciones militares contra Irán “no ha tenido ninguna consecuencia diplomática”.
