Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- El conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán se intensificó con nuevos ataques, el despliegue de una fuerza naval en el estratégico Estrecho de Ormuz y una guerra de información sobre el estado de salud del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei. El presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó el envío de buques de guerra para escoltar petroleros y anunció un ataque “muy duro” para la próxima semana, mientras las cifras oficiales de víctimas en Irán superan los 1,230 muertos y las tensiones paralizan rutas energéticas globales.
Las declaraciones oficiales muestran una escalada retórica y militar. Trump, a través de redes sociales, advirtió sobre la próxima ofensiva. Por su parte, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que Jamenei estaba “herido y probablemente desfigurado” tras los bombardeos. Esta versión fue categóricamente desmentida por el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, quien aseguró que “no hay problema alguno” con la salud del líder y amenazó con atacar empresas estadounidenses en la región si la infraestructura energética iraní es golpeada.
La incertidumbre sobre la condición de Jamenei se profundizó con reportes de medios británicos como Daily Mail y The Mirror, que citando fuentes de inteligencia indicaron que el líder se encontraría en un estado de coma inducido tras sufrir heridas graves. Esta información contrasta con el primer mensaje público de Jamenei, que fue un texto leído por la televisión estatal, un formato diferente a los discursos televisados habituales de su predecesor, lo que alimentó aún más las especulaciones.
En el terreno militar, el ejército israelí afirmó haber eliminado en Teherán a dos altos cargos de inteligencia iraní: Abdollah Jalali Nasab y Amir Shariat. Mientras, el conflicto se extiende por múltiples frentes. En el sur del Líbano y la Franja de Gaza se reporta el uso de fósforo blanco por parte de Israel, según observadores. Además, un avión cisterna KC-135 de la Fuerza Aérea estadounidense se estrelló en Irak, aunque autoridades descartaron que fuera por “fuego hostil”. Este sería el cuarto avión militar estadounidense perdido en el conflicto, que ya ha dejado siete militares de ese país muertos y unos 140 heridos.
La crisis humanitaria y de comunicaciones dentro de Irán es severa. Las autoridades iraníes han implementado restricciones drásticas, bloqueando el internet global y controlando el flujo de información a través de su intranet nacional. En el frente diplomático, Estados Unidos busca formar una coalición naval internacional en el Estrecho de Ormuz —por donde pasa una parte crucial del petróleo mundial— e incluso ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares por información clave, aunque aún no se confirma qué países se unirán a la operación.
Expertas en derecho internacional han señalado que los ataques de Estados Unidos e Israel carecen de sustento legal según la Carta de las Naciones Unidas. La parálisis en las rutas energéticas y el riesgo de una expansión mayor del conflicto, que ya involucra de manera directa o indirecta a actores como el Reino Unido, Francia, Japón, Corea del Sur, China y varias naciones del Golfo, mantienen en vilo a los mercados globales y elevan el temor a una conflagración regional de consecuencias impredecibles.
